dijous, 11 de juny de 2015

¿Por qué cuesta tanto decir "epidemiología" y "epidemiológico"?

Viñeta de Ventura y Casino que ilustra la Presentación del
Cuaderno "Epidemiología para  periodistas y comunicadores"
Un clásico. Todos los epidemiólogos (y epidemiólogas) nos vemos obligados en algún momento de nuestra existencia a dar ciertas explicaciones y decir "e-pi-de-mio-lo-gí-a" marcando sus 7 sílabas de forma algo exagerada. Lo más "normal" tras un "intento fallido" y atragantamiento de algún familiar, amiga, conocido, colega o periodista... al decir nuestra palabra preferida.

Yo mismo he bromeado y escrito alguna vez el palabro "epidemioqué" para hacer referencia al trabalenguas en que se convierte la palabra "epidemiología" para muchos. Y en estas últimas semanas, acaso por mis tareas como presidente de la Sociedad Española de ... Epidemiología (SEE), y la conjunción de gripes, ébolas y difterias, he estado sobreexpuesto a "atragantamientos epidemiológicos", sobretodo por parte de periodistas --aunque no tienen la exclusiva y son los que más se esfuerzan. En ese sentido, la iniciativa de la Fundación Dr. Antonio Esteve y la Asociación Española de Comunicación Científica para acercar la epi a los periodistas es loable. ¡Uy! He dicho "la epi"... ¿es ese nuestro truco para no atragantarnos?  - No, no lo creo. Más bien nuestro diminutivo cariñoso, parte de nuestro argot.

¿Es "epidemiología" una palabra tan rara e impronunciable ? No dispongo de datos empíricos (bonita idea para el "Xmas issue" de BMJ!). Más que evidencias sólo puedo esgrimir conjeturas, pero me atrevo con ello: el problema con "epidemiología" es que, simplemente, no se conoce qué es, ni para qué sirve, ni quiénes se dedican a ella... OMG, los "epideRmiólogos", ah sí, los que "curan las enfermedades de la piel"!... (y lo que quede de John Snow se estremece en Brompton). Sí, eso lo hemos oído más de uno y una... No soy logopeda ni foniatra, pero se me antoja que "otorrinolaringología" y "otorrinolaringólogo" son palabros bastante más complicados... pero realmente más "fáciles"; porque la gente sabe qué significan. Esa es la clave.

A los epidemiólogos esto nos preocupa. Hasta el plan estratégico de la SEE contempla como objetivo aumentar la presencia, visibilidad y, en definitiva, el conocimiento de nuestra disciplina por el público y la sociedad. Y aunque los estudios epidemiológicos son relativamente frecuentes en páginas de periódicos, webs y blogs, y también en las ondas radiofónicas y televisivas, los atragantamientos persisten... Pero no hay mal que por bien no venga. No es menos cierto que esos "atragantamientos" dan pié (casi siempre) a que, sonrientes, afinemos la voz y la dicción para repetir amablemente "e-pi-de-mio-lo-gí-a" y ¡hasta explicar "pim-pam" a qué nos dedicamos! Pero tenemos una asignatura pendiente: explicar de forma sencilla y divulgativa qué es y para qué sirve la epidemiología, y que los epidemiólogos y epidemiológas no trabajan (nunca o casi ) disfrazados de astronauta.

Esteve Fernández
Médico epidemiólogo, y mi epidemia es el tabaco. Ahora presidente de la SEE, pero las opiniones expresadas en este post son las mías, y no necesariamente las de la SEE. 


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