diumenge, 7 d’octubre de 2018

Y la magia volvió --reflexiones personales post Escola de Salut Pública de Menorca



Ya de regreso a la “normalidad”, y a cierta distancia de los intensos días vividos en Menorca, no me resisto a plasmar algunos pensamientos tras la XXIX edición de la Escola de Salut Pública de Menorca. No voy a enrollarme con el número de asistentes, de cursos o encuentros, ni a relatar los actos peri-Escola (mesas redondas, espectáculo cultural, etc.), sino simplemente quiero plasmar cuatro reflexiones sobre esta gran semana.

Primero, quiero volver a hacer constar lo afortunado que me sentí cuando se me propuso ser el Director Académico. Yo ya quería a la Escola, y como miembro del Consejo Académico intentaba aportar mi granito de arena. Ahora la responsabilidad es mayor, y me sigo sintiendo afortunado y feliz. Creo que nunca he estado involucrado en una actividad tan participativa, colaborativa, abierta, comprometida y divertida como la Escola. Y eso hace que “dirigir” (académicamente) sea mucho más fácil. Aquí mi agradecimiento a todos quienes hacen posible esta magia, pero sobretodo al equipo del Institut Menorquí d’Estudis.

Segundo, me maravilla la motivación de los participantes: organizadores, profesores, promotores de encuentros y asistentes. Excelente mezcla de intereses, de profesiones, de edades, de procedencias. Y excelente maridaje de actividades científicas y culturales, en un ambiente que me gusta calificar de lúdico-académico. “¿…Pero vas a trabajar a Menorca... ?” me preguntan algunos amigos y compañeros, como si “trabajar” y “Menorca” fueran un oxímoron… Pero la mayoría ya los saben: en el Lazareto y en la isla conjugamos trabajo y diversión, todo en su justa medida… aunque a veces se haga algo tarde en Es Cau y a las 9:00 empiecen las clases. 

Tercero, muchos asistentes se conocen de otras actividades, y muchos se conocen aquí e inician actividades en común. La Escola es catalizadora de actividades que van más allá de su espacio físico y temporal. Este año, por ejemplo, he podido compartir Escola con personas con las que trabajo a diario, y eso me ha hecho también muy feliz. Hemos interaccionado con compañeros que se han convertido en amigos y amigas. Y la Escola, ella, también tiene nuevos amigos y amigas que ya están haciendo planes para volver el año que viene. Los Alumni de la Escola son una realidad aún no formalizada.

Cuarto y último: una mención especial para la ilusión que campa por el Llatzaret. Sí, he percibido (y he intentado trasmitir) ilusión, mucha ilusión. Ilusión por aprender algo nuevo, por compartir lo que sabemos, por conocer mejor al otro, por entender qué sucede aquí o allí, por descubrir una cala desconocida, por ayudar al compañero. Mucha ilusión en muchas personas, con interacción más que aditiva, quizás algo mágica…

Esteve Fernández

Participantes en el curso de Implementation research
con la profesora María E. Fernández. Foto: EMSP 
Binidalí, cerca de Maó, una cala perfecta para una escapada 
tras las clases. Foto: EF

El Consejo Académico, tras su reunión durante la Escola,
ya pensando en la XXX edición de 2019. Foto: EF


Presentación del curso sobre Investigación cualitativa en salud pública,
con sus profesoras Carmen Vives y Erica Briones. Foto: EMSP


Una sesión bajo los pinos, ¿qué más se puede pedir?. Foto: EMSP





 Resumen fotográfico de la XXIX Escola de Salut Pública de Menorca en dos minutos. Fuente: EMSP. 


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